La Vall d'Àssua

Altron

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Terme d’Altron  (Vall d'Àssua)

Altron

Altron formaba en la antigüedad una villa cercada con tres entradas. Al parecer, el pueblo empezó a crecer alrededor de la atalaya, la torre del Cardaire, que en la actualidad puede verse formando una de las esquinas de la plaza Major reconvertida en una curiosa casa de seis plantas.

 

Casa Sobirà (también conocida como casa Julià, ya que esta familia fue la que la fundó) fue una de las casas más ricas y poderosas del valle. Los de Sobirà compraron a Felipe V la baronía de Rialp y el valle de Àssua y llegaron a gozar de pequeños atributos de la pequeña nobleza. Se puede ver la era y el pajar nada más entrar al pueblo y la casa un poco más abajo, en la calle principal.

Se cuentan un par de leyendas vinculadas a esta casa señorial, concretamente el origen del baile l’esquerrana y el nombre de una casa del pueblo, casa Orella (pronunciado aurella).

Según se cuenta, el conde de Pallars, como resultado de una pelea por cuestiones de faldas, perdió el brazo izquierdo. Estando en casa Sobirà para recuperarse, un pastor de la casa que lo vio triste le recomendó que fuera a visitar las poblaciones de su señoría para distraerse, pero el conde respondió que sin brazo no podría bailar el baile de bienvenida como era costumbre en cada pueblo que visitaba, con lo cual despertaría lástima a sus súbditos. El pastor pensó unos días y le propuso confeccionar un brazo de madera y componer un baile que ensayaría junto a su hermana. Así lo hicieron, y el primer pueblo donde se mostró el nuevo baile fue Esterri d’Àneu, donde tuvo tanto éxito que el conde lo dejó como regalo para aquella localidad, desde donde se extendió por todo el Pallars.

 

Respecto al origen del nombre de casa Orella (que significa “oreja”), cuentan que en tiempos antiguos acudir a los oficios religiosos era obligación y faltar a ellos se consideraba una falta muy grave. Un día el marido de una criada de casa Sobirà fue a buscar las vacas y, cuando ya regresaba, les picó la mosca y huyeron. Estuvo un buen rato para encontrarlas y, al entrar al pueblo, oyó un toque de oración; pensando que era el primero se entretuvo arreglando el ganado, de modo que cuando llegó a la iglesia encontró las puertas atrancadas. Al amanecer fueron a buscarlo para ajusticiarlo. Su mujer suplicó clemencia a la señora de Sobirà y esta al señor, quien accedió a perdonarle la vida, pero como recordatorio, para que nunca más olvidara lo sucedido, ordenó al verdugo que le cortara una oreja. De este hecho se dice que proviene el nombre de la casa.

 

La iglesia Altron, que a diferencia de la mayor parte de iglesias del valle se construyó en una época reciente (siglo xviii), se encuentra en medio del pueblo. Si uno se fija bien, se puede ver que una de las aberturas del campanario está tapiada. Cuentan que antiguamente todos los pueblos de alrededor tenían que pagar un impuesto para escuchar como tocaban las horas del reloj. Un año, Surp no quiso pagar, y para que los vecinos de Surp no pudieran escuchar las horas se decidió tapiar la abertura del campanario que daba a ese pueblo.

 

 

 

Surp

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Termino de Surp (Vall d'Àssua)

Surp

Surp se encuentra en la parte más soleada del valle. El edificio más destacado es la iglesia de Sant Iscle i Santa Victòria, una construcción románica que conserva muchos elementos originales como la portalada y las ventanas del ábside. El ábside estaba decorado con pinturas murales que, desgraciadamente, fueron arrancadas de su lugar y actualmente lucen repartidas entre el Museu Diocesà de la Seu d’Urgell (mayor fragmento de la decoración del ábside), el Museu Nacional d’Art de Catalunya, el MNAC, (fragmento del apóstol Juan bajo arco y sujetando el libro) y el resto se encuentra en los Estados Unidos de América, en el Art Museum de la ciudad de Toledo, Ohio (un fragmento con los apóstoles Santiago y Felipe).

 Joan Coromines se fijó particularmente en otro edificio, el de casa Bertran, al que llamó “la catedral de los campesinos pallareses”. Arquitectónicamente, casa Bertran es muy interesante. Se conservan aún algunas aspilleras de defensa, pueden verse caras de guarnición decorando las ventanas y en la entrada del pueblo, junto a la vivienda, los inmensos corrales con sus singulares arcos. Su tipología constructiva recuerda la existente en el sur de Francia y, según se cuenta, fue construida por el mismo maestro de obra que se encargó de la casa El Tor de Alós.

 En la parte más elevada de Surp existía antiguamente un castillo que compartía el nombre del pueblo. Del castillo no quedan ni los restos, pero la calle del Castell sirve como vestigio en la actualidad. Al parecer, todavía quedaban algunos muros a principios del siglo xx, pero los vecinos aprovecharon sus piedras para hacer otras construcciones.

 

Escàs

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Termino de Escàs (Vall d'Àssua)

Escàs

Escàs se encuentra sobre una peña, también en la solana del valle de Àssua. Etimológicamente, el término “Escàs” indica “paraje donde hay hoyos, surcos o regatas”.

 Escàs es un pueblo de tradición ganadera muy marcada. De hecho, durante siglos ha tenido la función de lecho de cañada. Esto significa que, cuando el ganado realizaba la trashumancia, una de las cañadas pasaba por Escàs y los ganados y los pastores se apeaban allí, tanto al subir a la montaña como al bajar. La gente de Escàs ofrecía sus campos para que el ganado reposara y, a cambio, los ganados los fertilizaban.

El baile de los ‘calçots’

En invierno los ganados de Escàs, como los de otros ganados de montaña, pastaban en las hondas tierras del Urgell o de Tarragona. No obstante, los pastores de casa que pasaban el invierno en Valls, implantaron un baile que el pueblo de Escàs se conservó hasta avanzado el siglo veinte. Solo hacía falta el sonido de la dulzaina, los flautines, los pastores y las sirvientas. La letra es la siguiente:

 

«Les calçots traïdors,

diu que no volen,

diu que no troben,

les calçots traïdors;

diu que no troben balladors.

 

Ara ballen, ara ballen,

ara ballen ells tots sols.

Les calçots són uns dimonis,

les calçots són uns traïdors;

ara ballen, ara ballen,

ara ballen ells tots sols.

 

Les calçots traïdors,

diu que no volen, diu que no troben,

les calçots traïdors,

diu que no volen balladors.

 

L’any vinent no hi haurà festa,

si no ballen ells tots dos.

Les calçots són uns golaires,

s’han menjat ells les calçots.

Lo vi bo de la pitxella

s’han begut les dos tots sols.

 

Les calçots traïdors

diu que no volen, diu que no troben,

les calçots traïdors

diu que no volen balladors.»

 

Caregue

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Terme de Caregue (Vall d'Àssua)

Caregue

Caregue se encuentra escondido entre las montañas del valle, en la parte más soleada. El acceso a este rincón de Àssua no se encuentra en tan buenas condiciones como la carretera general, pero merece mucho la pena conocerlo.

La activa asociación de vecinos ha conseguido diversas obras de mejora para Caregue. Se ha restaurado un retablo gótico de la iglesia de Sant Martí, un edificio relativamente moderno, que sustituyó a la antigua iglesia, en muy mal estado. En 1758 se realizó una visita pastoral a la iglesia del pueblo y el visitador escribió: “La iglesia y sus paredes y la hemos hallado muy indecente, hay tres altares que no se conocen, ni tienen forma, ni figura y quasi totalmente execrados y en fin en dicha iglesia no se encuentra cosa decente, sino el sagrario, un poco.” El visitador les daba 8 meses para arreglarla o construir una nueva. La gente del pueblo seguramente así lo decidió, puesto que, al parecer, el edificio original se encontraba más abajo, junto al actual cementerio.

 En Caregue se puede ver casa Bellera, una de las casas fuertes del valle, que destaca por su arquitectura. El muro de la fachada se soporta sobre unos arcos que componen la entrada de la casa.

 De casa Galí, emplazada algo más arriba de casa Bellera, y que también era tradicionalmente una casa rica, cuentan una leyenda que narra la buena fortuna. Dicen que, de vez en cuando, es posible ver dos serpientes bailando enroscadas. Si alguien tiene esta suerte y les tira encima un pañuelo de seda, este pañuelo traerá buena fortuna. Eso es lo que, según se cuenta, le ocurrió al anciano de casa Galí, y desde que el pañuelo se encuentra en la casa, la suerte les ha acompañado para siempre.

 Montaña arriba, siguiendo el curso del río, se encuentra la venerada Virgen de la Montaña, también restaurada, junto con un retablo barroco. La leyenda cuenta que la virgen apareció en la cabaña de un pastor. Este intentó bajarla al pueblo, pero cada día, al llegar allí, se encontraba su zurrón vacío. Al regresar al lugar donde la encontró, la virgen volvía a estar allí. Finalmente, comprendió que quería permanecer allí, y en aquel lugar se erigió la ermita. En el lugar donde encontraron la virgen creció un rosal, que vivió durante siglos. Los vecinos elaboraban un aceite de rosas que, según dicen, curaba de todo mal.

 En Caregue se conserva todavía en el recuerdo el tradicional baile de la teia. La trágica muerte de uno de los bailadores hizo que el pueblo dejara de bailarlo. Se trataba de una danza alegre y enérgica encabezada por un bailador, al que perseguían los de atrás con una antorcha entre los dientes para conseguir prender el lastón que llevaba el cabeza de la danza.

 

Rodés

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Termino de Rodés (Vall d'Àssua)

Rodés

Rodés es uno de los pueblos más apartados y pequeños del valle de Àssua. Apoyado sobre riscos que se elevan sobre el río Noguera Pallaresa, parece, según desde donde se mire, un pueblo inaccesible. En este pueblo era particularmente conocida una mujer, a quien llamaban la Malaya y a quien la gente acudía cuando estaban enfermos o habían sufrido algún accidente. Cuentan que con sus remedios, hierbas y parches podía quitar prácticamente todos los males.

Al llegar al pueblo, llama la atención la iglesia de Sant Andreu, con su espadaña emblanquecida. Este campanario sustituyó el anterior de torre cuadrada, que fue derribado por un relámpago en la década de los sesenta.

Desde Rodés parte un camino que conduce a las bordas de Botella, antiguamente habitadas, y al pueblo ahora abandonado de Sant Romà de Tavernoles, fuera ya del valle de Àssua.

 

Bernui

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Termino de Bernui (Vall d'Àssua)

Bernui

El pequeño pueblo de Bernui se sitúa sobre un risco, encabezado por la iglesia de la Mare de Déu de Bernui. La Virgen de Bernui es una talla románica del siglo xii que se ha mantenido intacta hasta hoy y por la que los vecinos del valle muestran gran devoción, especialmente en épocas de sequía. Durante la Guerra Civil consiguieron protegerla, escondiéndola en una cueva de muy difícil acceso sobre unos acantilados próximos al pueblo.

De la Virgen cuentan que la encontraron unos pastores de Bernui en el término de Seurí. Ambas localidades querían quedársela y, como no llegaron a ningún acuerdo, decidieron jugársela a suertes o a voluntad de la Virgen. Tiraron un cántaro montaña abajo y decidieron que si quedaba de una pieza, sería para los de Bernui, que confiaban ciegamente en la Virgen, y si se rompía, sería para los de Seurí. Milagrosamente, el cántaro no se rompió, dejando constancia de la voluntad de la Virgen de quedarse con los que más confiaban en ella.

 En la iglesia también se puede encontrar un hallazgo reciente. Unas pinturas arrocas ocultas bajo la capa de pintura blanca. El proceso de restauración ha permitido recuperar las que se encontraban en mejor estado, los rosetones del techo.

 Al bajar al pueblo, la primera casa que se vislumbra es casa Alegre, una de las casas fuertes del valle, donde todavía se conserva el balcón circular desde donde el cura daba el sermón por la Fiesta Mayor y el día de Corpus.

 

Seurí

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Termino de Seurí  (Vall d'Àssua)

Seurí

En un rincón del valle de Àssua se encuentra el pueblo de Seurí. Solo llegar, se va a parar a la plaza, conocida como la Placeta. Desde aquí se puede ver una panadería, de uso común y utilizada hasta los años 50. Dentro de ella se conservan todavía la amasadera, las palas y el horno, en buen estado. La última vez en que se hizo pan fue en 1992, como una de las actividades para celebrar la llegada del teléfono al pueblo.

Las calles derechas llevan hasta la plaza, la fuente y los lavaderos, donde algunas familias todavía lavan la ropa.

 En la parte más elevada del pueblo se encuentra la iglesia. En la parte baja se puede ver una especie de estancia, con la puerta de madera y un enrejado. Es la antigua cárcel del pueblo. En la pared de atrás la iglesia se distingue una arcada que correspondería con el antiguo retablo en el interior. Según se cuenta, a principios del siglo pasado tuvieron que derribar un trozo de pared para poder extraer el retablo que el obispado vendió a un particular. Una historia que se repite en muchos otros pueblos de la zona. En algunos casos, se han podido localizar; pero el de Seurí permanece en paradero desconocido.

A medio quilómetro del pueblo se encuentra el deshabitado Meneurí, donde todavía se conservan en considerable buen estado los cobertizos de la antigua casa. Debajo del conjunto edificado se encuentran los restos de la iglesia románica de Sant Esteve, donde todavía se conserva un ábside y parte de un muro. Destaca especialmente por la perfección con que se trabajaron los sillares que conforman sus paredes.

 El mote de los de Seurí se explica con una leyenda. Al parecer, los de Seurí tenían una vieja burra, que de tan vieja tenía ya el pelo blanco. Como no sabían que hacer de ella decidieron llevarla a la feria, y para obtener más dinero, tuvieron la ocurrencia de pintarla de negro y, como era corpulenta, hacerla pasar por una mula joven. Por lo visto, los de Altron se lo tragaron y an contentos se la llevaron, como si hubieran hecho su agosto. Nada más llegar al pueblo, se puso a llover y se destiñó. Enseguida descubrieron el engaño. Y de aquí vienen los motes, los de Seurí gitanos y los de Altron carallots (memos). Las gentes de Sorre, aprovechándose de la jugada, cantaban para reírse de los habitantes de Altron: “¡memos de Altron, que los de Sorre ya no lo son!”

 

 

Llessui

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Termino de Llessui  (Vall d'Àssua)

Llessui ha sido siempre uno de los pueblos con más habitantes del valle. En 1553, se contabilizaban 51 hogares, más hogares que en Rialp y tan solo uno menos que en Sort. Esta situación se mantuvo hasta la década de los cincuenta, momento en que la tendencia se invirtió.

El pueblo volvió a experimentar una pequeña época dorada cuando se abrieron las pistas de esquí en 1967 (si se desea, se pueden buscar analogías con Las voces del Pamano). Mientras las pistas estuvieron en funcionamiento se crearon algunos negocios, incluso una pequeña discoteca. En el año 1986, las pistas se cerraron. Ahora tan solo queda el recuerdo del telesilla, que puede verse des del pueblo, recortado en el cielo.

 El pueblo de Llessui está formado por dos vecindarios. La parte alta, Llessui, con el campanario de Sant Pere, uno de los pocos en Cataluña por los que se accede a la iglesia —que fue derribada en 1990 argumentando que amenazaba ruina—, y La Torre, en la parte baja, con la iglesia de Sant Julià. Actualmente, la construcción de nuevos edificios ha unido visualmente los dos núcleos.

 El peñasco que domina Llessui, justo encima y hacia el norte, es el collado de Torena. En este lugar existió, hace unos cuantos siglos, el castillo de Torena, baluarte de la baronía del valle de Àssua. En la actualidad, tan solo quedan las ruinas. Esta es la denominación que adopta Jaume Cabré para dar nombre al principal escenario de los hechos de Las voces del Pamano y que, con modificaciones y cambios, nos remite al pueblo de Llessui.

 Se dicen que en Llessui siempre ha faltado la leña. De hecho, puede verse que sobre el pueblo, sobre los prados de guadaña, comienzan directamente los prados de pasto, sin haber un solo bosque de pino, tal y como ocurre en otros valles pallareses. A ello seguramente ha contribuido la fuerte presión ganadera, a pesar de que las leyendas cuentan que la principal responsable es la anciana de Torena. A esta señora se le escapó una manada de cerdos que guardaba junto al castillo, y para que nadie se apropiara de ellos, decidió prender fuego al bosque. Así fue como el castillo, los cerdos y el bosque desaparecieron entre llamas para siempre.

 Al respecto, se explica en una de las estrofas de las coblas de Peirot:

 «A Llessui no tenen llenya

i xeretes només fan.

Arropleguen molta brossa

Pra l’hivern anar passant

Lo ginebre han de buscar,

La digo, digo, digo, digo

Lo ginebre han de buscar,

Ni que punxe pra cremar»

 En el antiguo estudio de Llessui, otro de los protagonistas escénicos de Las voces del Pamano, se encuentra el Ecomuseu dels Pastors de la Vall d’Àssua y una oficina de información del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany Sant Maurici.

 

El mote con el que se conoce a la gente de Llessui es el de panarres (paneros) porqué, según parece, aquí se encontraban las casas más fuertes del pueblo, con panadería propia, y no había nada que les impidiera saborear el pan recién horneado. Por eso los de La Torre, con cierta envidia, les sacaron ese mote. Los de La Torre en cambio, reciben el mote de matapans (matapanes).