El Batlliu

Enviny

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Termino de Enviny (El Batlliu)

Enviny es también un pueblo típico de El Batlliu, de grandes casas, muchas de ellas todavía enlucidas en blanco. Nada más entrar al pueblo se encuentra la iglesia de la Purificació, junto a la rectoría. Actualmente, el pueblo está intentando recuperarse mediante una reproducción del retablo gótico que el pueblo decidió vender en 1905 (una decisión tomada en asamblea que solo contó con la oposición de dos vecinos del pueblo). El retablo se vendió en dos partes; una a la Sociedad Hispánica de Nueva York y otra al Museum of Art de Filadelfia. También se vendió la talla románica de una virgen, que nunca llegó a localizarse. El retablo original era obra de Pere Espallargues, datado del siglo xv, que también trabajó en Abella de la Conca y en Son del Pi.

 

Castelleviny

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Termino de Castelleviny (El Batlliu)

El origen de Castellviny y el de su nombre deben buscarse en el antiguo castillo que dominaba Sort y sus alrededores. El Castellum vicinae, o castillo de las cercanías, debió de ocupar, en la época medieval, una situación estratégica importante en un punto donde se cruzaban los caminos que llevaban a Sort, Olp, Altron y Pujalt.

 

 

Pujalt

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Terme de Pujalt  (El Batlliu)

Pujalt

Nada más llegar al pueblo se encuentran la iglesia y las escuelas. La iglesia actual es de construcción moderna (1970) con influencias modernistas (el arquitecto fue un discípulo directo de Antoni Gaudí), y sustituye a la iglesia antigua que fue derribada al principio de la Guerra Civil, en 1936.

 Con las piedras de la antigua iglesia se edificó el Estudi, que sirvió de inspiración al escritor Jaume Cabré para crear uno de los escenarios más emblemáticos de su obra Las voces del Pamano. Esta escuela, en ficción, se traslada al pueblo de Torena, nombre literario de Llessui.

Actualmente la escuela alberga el Museu de les Papallones de Catalunya, una importante colección de mariposas de Cataluña con información sobre su vida y costumbres. En un futuro el museo se trasladará a un nuevo edificio en el mismo pueblo.

Muchas de las casas del Pujalt están reformadas, pero todavía pueden verse algunos elementos tradicionales. En casa Beta, una de las casas adineradas del pueblo, se conservan elementos constructivos originales, como los impresionantes arcos de los corrales. Caminando por la parte trasera de la casa se pueden ver unos cuantos puntos de mira, ventanillas más estrechas del exterior que del interior y que permitían mirar hacia la calle sin ser visto.

Desde Pujalt se puede observar un hecho curioso: este es el único pueblo habitado desde el que se puede vislumbrar la emblemática Pica d’Estats, la montaña más alta de Cataluña.

 

Llarvén

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Terme de Llarvén (El Batlliu)

Llarvén se encuentra en el margen izquierdo del barranco de Montardit. Allí se pueden ver varias casas rebozadas en blanco, la mayoría de grandes dimensiones. El pueblo posee una estructura curiosa, con un conjunto de casas en la parte baja, y otras más en la parte alta. Cuentan los abuelos del pueblo que antiguamente, junto al barranco, había existido una mina. La mina se hundió sepultando a un grupo de trabajadores y al sacerdote. Como consecuencia del movimiento de tierra que provocó el hundimiento, el río cambió su curso y creó un lago artificial. Este se fue llenando, hasta ceder, y produjo un gran alud que arrolló la mayor parte de las casas del pueblo. Solo quedaron las de la parte alta, que ahora ocupan la parte baja. Las casas de la parte alta son las casas nuevas construidas por los vecinos para sustituir las antiguas 

Montardit de Dalt i de Baix

Termino de Montardit de Dalt – de Baix (El Batlliu)

Cerca de Sort se encuentra el pueblo de Montardit de Dalt. Allí se puede ver el recuperado crucero, una pieza de piedra esculpida perteneciente a los siglos xiv-xv. La cruz desapareció de su emplazamiento durante la década de 1920. Una fotografía realizada justo antes de su desaparición permitió localizarla de nuevo. Había ido a parar al Museu Maricel de Sitges. En 2008, el pueblo recupera la cruz y la posiciona en el interior de la iglesia parroquial, que puede visitarse actualmente

 

Olp

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Termino de Olp (El Batlliu)

Olp

Olp era un pueblo de casas ricas y buenos prados de cultivo que las gentes de los núcleos de alrededor conocen como señorío de Olp. Paseando por sus calles puede verse la grandiosidad de gran parte de las casas de campesinos, muchas de ellas deshabitadas en la actualidad.

Años atrás estas casas estaban llenas de gente y mozos. Cuando el precio de la mano de obra aumentó, mantener a los trabajadores dejó de ser rentable. Estos cambiaron de trabajo y con ellos se marcharon los propietarios. Maria Barbal en, Mel i metzines, provee un ejemplo de estas grandes casas: «Els parents d’Olp vivien en una casa desmesurada, d’aquelles que s’havien fet ajuntant-ne dos de qualsevol manera, qui sap el temps que feia.»

Cuentan que antes, en este pueblo, eran notables las diferencias entre los que más tenían y los que menos. Tanto en el día Fiesta Mayor como en el de ir a misa o a la hora del rosario, los ricos y los pobres formaban dos grupos que nunca llegaban a mezclarse.

 En el núcleo central del pueblo se encuentra la Força d’Olp (que significa “la fuerza de Olp”). Esta denominación indica la importancia estratégica del lugar, que en la época medieval debió de albergar un castillo o una fortificación. De hecho, Olp fue uno de los lugares que se hicieron fuertes defendiendo el condado del Pallars y el conde Hug Roger III al frente de las tropas de Fernando el Católico y su monarquía absolutista, sufriendo un asedio que duró nueve días y que finalizó el 15 de agosto de 1485 con todos los vecinos apresados, de entre los que cinco fueron duramente interrogados y ahorcados en unos árboles del término de Sort.

De camino a la Força se puede ver la antigua torre-portal de la entrada, que con el tiempo acabó por reconvertirse en vivienda.

Subiendo las empinadas calles, se encuentra la fuente del Frare, que gotea sobre la roca, y al frente, los lavaderos.

Joan Lluís recuerda, en su libro El meu Pallars, un dicho que él había escuchado de pequeño: «Qui ha passat pels carrers d’Olp i no ha estat burlat, ha passat per l’infern i no s’ha cremat» (quien ha pasado por las calles de Olp y no ha sido burlado, ha pasado por el infierno y no se ha quemado). Una variante dice: «Qui per la plaça d’Olp ha passat i no ha estat xiulat, ha anat a l’infern i no s’ha cremat» (quien por la plaza de Olp ha pasado y no ha sido silbado, ha ido al infierno y no se ha quemado).